ME DIRIJO A VOSOTROS
A través de Mi Espíritu seréis introducidos en la verdad … Si Yo Mismo os he dirigido estas Palabras, entonces debe ser posible que os mováis en la verdad, y por lo tanto no podéis decir: Nadie sabe qué es la verdad ni dónde está … Simplemente debéis afrontar seriamente el problema de cómo alcanzar la verdad. Hay una verdad inviolable, que emana de Mí como la “Verdad Eterna Misma” y que jamás cambiará. Y vosotros mismos debéis acercaros a este manantial primordial de verdad y querer buscar la verdad por donde tiene su origen … en Mí Mismo … Y lo sé todo, conozco todas las correlaciones, nada Me está oculto, y también quiero que vosotros, como Mis criaturas, sepáis acerca de todo …
Quiero que estéis en la misma luz que Yo … que sepáis dónde está vuestro origen y que también sepáis acerca de vuestro objetivo. Vuestros semejantes no pueden daros una respuesta al respecto, a menos que hayan recibido este conocimiento de Mí. Pero muchos seres humanos se creen sabios y también quieren convencer a sus semejantes de lo que han adquirido mediante la investigación intelectual. Sin embargo, sus conclusiones intelectuales no corresponden a la verdad mientras no Me han consultado a Mí por la iluminación de su pensamiento … mientras solo haya actuado su intelecto … y entonces también se puede plantear la objeción: Ningún ser humano sabe qué es la verdad ni dónde está … Pero Dios lo sabe, y también el ser humano a quien Dios revela la verdad …
Y Yo os he dicho que Mi Espíritu os introduce en la verdad y Mi Palabra es y permanece verdad … Pero a esta Mi Palabra se presta muy poca atención; no se reconoce la gran promesa he dado a los seres humanos con ella … Porque no desean ser instruidos en la “verdad” en absoluto, sino que aceptan sin cuestionar como verdad todo lo que les presentan sus semejantes, o rechazan cualquier credibilidad al respecto.
Y esto significa una gran regresión espiritual. Pues cada ser humano debe poseer conocimiento espiritual, y por lo tanto, cada ser humano debe querer poseer el conocimiento verdadero. Este deseo ya le acerca a la verdad, pues Yo no permitiré que quien anhela la luz vague en la oscuridad. Intervendré y guiaré sus pensamientos para que comience a buscar y emprenda el camino hacia el verdadero manantial …
Yo Mismo le presentaré la verdad, si no directamente, entonces a través de Mis mensajeros, a quienes ahora podrá reconocer como Mis mensajeros, pues Yo solo exijo el deseo por la verdad para poder transmitirla, porque quiero que los seres humanos caminen en la verdad, porque quiero que sean instruidos por Mi Espíritu, siempre que su voluntad sea buena. Entonces él mismo ya no dudará de la verdad de lo que ahora se le comunica a través de Mi Espíritu, y también recordará Mis Palabras: “Yo os enviaré el Consolador, al Espíritu de la verdad, que os guiará a toda la verdad y os recordará todo lo que os he dicho …”
Así que también tenéis una piedra de toque en el que podéis escuchar las mismas Palabras de Mí a través del Espíritu, que Yo Mismo pronuncié a los seres humanos cuando caminé por la Tierra … Y así es como podéis reconocer quien se dirige a vosotros, y ahora podéis creer con convicción que soy Yo Mismo Quien cumple Su promesa, quien os enseña a través de Su Espíritu … Y recordaréis muchas Palabras que Yo Mismo pronuncié a los seres humanos. Y entonces debéis considerar seriamente cada una de Mis Palabras, porque son Palabras de Dios, que jamás pasarán, aunque el cielo y la Tierra pasarán …
Y si vosotros ahora creéis con convicción en estas Palabras Mías, penetraréis cada vez más profundamente en la verdad, pues viviréis de acuerdo a ellas y experimentaréis el efecto de que no solo sois oyente, sino también hacedor de Mi Palabra. Experimentaréis el efecto del amor que se os predica continuamente a través de Mi Palabra, la cual entonces os otorgará una verdadera luz verdadera, de modo que estáis aumentando en cognición, que estáis recuperando el conocimiento que habíais perdido, que estáis nuevamente plena y completamente en la verdad, porque habéis entrado en comunión con la Verdad Eterna misma, la cual os introduce al verdadero conocimiento, como Yo os lo he prometido …
Amén